martes, 28 de febrero de 2012

Ácido ascórbico: ese veneno desconocido (II)

Antes de nada, un consejo: si tienes que elegir entre la inteligencia de un investigador y la de la naturaleza... apuesta por la naturaleza.

Si el ácido ascórbico fuese tan peligroso para la vida, ¿habría la naturaleza premiado con la supervivencia a los animales que desarrollaron su producción, en altas cantidades, a pesar de su alto coste energético? Daos cuenta que las especies de mamíferos y aves que ya no lo producimos somos la minoría.

Obviamente, este es un argumento de doble filo y alguien me podría decir: si hemos perdido la capacidad de producción de ácido ascórbico será que era bueno perderla. Pues... sí, aquí también hemos de darle voto de confianza a la naturaleza y considerar que debió haber una ventaja selectiva de perder la producción de ácido ascórbico en su momento, en nuestro caso en el ascendiente común de todos los primates Haplorrhini hace unos 60 millones de años. Si hemos evolucionado para no necesitar el ácido ascórbico, pues sí que es una tontería suplementarlo... salvo que no hemos hecho tal, y una vez por debajo de cierto nivel de concentración en sangre, los riñones trabajan a tope para no perder nada de ácido ascórbico en la orina.

Parece ser que todas las veces que se ha perdido la generación de ácido ascórbico en mamíferos y aves que no haya dado lugar a la desaparición de los individuos afectados, ha habido una característica común: se ha perdido la efectividad del último paso enzimático de los cuatro, y aún así, tras 60 millones de años, se conservan los tres pasos enzimáticos previos. Esto ha llevado a Damir Zucić  a proponer la hipótesis de que disponer de una cantidad mayor de ácido UDP-glucurónico (el resultado de los tres primeros pasos enzimáticos) resultó en una ventaja para lidiar con la destoxificación de algún alimento necesario para la supervivencia... Hasta donde yo sé está sin publicar, lo cual no la hace menos interesante. Ya he preguntado al respecto en el foro.

¿Sería bueno, de poder hacerlo, corregir el gen responsable del último paso enzimático y activar la producción de ácido ascórbico en nuestros hígados? Pues no está claro en absoluto, y más pudiendo conservar el funcionamiento actual mientras aprovechas el que nuestro cuerpo no ha olvidado el uso adecuado del ácido ascórbico y suplementas en las cantidades que en cada momento sean útiles: cuando estés enfermo hasta la saturación.


Eso sí, ten en cuenta que, como puedes comprobar sin más que dando un paseo por el campo o adoptando mascotas (las cobayas no cuentan), tanto los animales salvajes como domésticos que aún producen ácido ascórbico caen como moscas de las más variopintas enfermedades, desde el cáncer a las piedras en los riñones.



Vitamina C: Oxidante y cancerígena

Ha habido algún estudio, tanto in vitro como in vivo (en humanos), que han sugerido (directamente o mediante la interpretación de la prensa) que la vitamina C puede dar lugar, funcionando como oxidante, a daños en el ADN y por tanto ser potencialmente carcinógeno. Lo realmente curioso es la facilidad con la  que, con evidencias cuestionables, llega la noticia ascorbato-fóbica a los medios generales, mientras evidencias más claras de la promoción del cáncer por parte de las estatinas (aquí, aquí, aquí, aquí, aquí o aquí)... aún deben estar en redacción.

Por supuesto todo el resto de estudios donde no se soporta dicha conclusión, no les gusta a la prensa para ser resaltados (mayoritariamente obtenidas de aquí y aquí):


Oxidante in vitro

El estudio en cuestión tiene el siguiente resumen:
Datos epidemiológicos sugieren que antioxidantes dietéticos juegan un papel protector contra el cáncer. Esto ha llevado a proponer que la suplementación con antioxidantes como la vitamina C pueda ser útil en la prevención de la enfermedad. Sin embargo, la vitamina C ha sido hallada inefectiva en estudios quimiopreventivos del cáncer. Además, han sido resaltados potenciales efectos perniciosos pro-oxidantes mediados por iones metálicos. Ahora nosotros hemos determinado que la vitamina C induce descomposición de hidroperóxidos lípidicos en compuestos electrófilos bifuncionales ADN-reactivos 4-oxo-2-nonenal, 4,5-epoxy-2(E)-decenal, y 4-hydroxy-2-nonenal. El compuesto 4,5-Epoxy-2(E)-decenal es un precursor del etheno-2'-deoxyadenosine, una altamente mutagénica lesión encontrada en ADN humano. Formación de genotoxinas mediadas por la vitamina C desde hidroperóxidos lipídicos en la ausencia de iones transitorios metálicos puede ayudar a explicar su falta de eficacia como agente quimiopreventivo del cáncer.
¡Qué!, ¿a que acojona?; sobre todo a los que nuestro nivel de bioquímica está allá, en el subsuelo. Siento si no está bien traducida, pero se llamen como se llamen los hiperóxidos lipídicos (ácidos grasos rancios) resultan ser (el artículo es accesible registrándose en acceso gratuito restringido) un producto de la oxidación de ácidos grasos... ¿de qué tipo?: omega-6. ¿Qué transcendencia tiene?: bueno, pues ninguna, pero aprovecho para denostar un poco más su abuso ;-).

¿Cómo se refuta la línea argumental de dicho artículo? Pues se lo dejo en manos del personal del Linus Pauling Institute:
Muchas reacciones de la vitamina C que ocurren in vitro no ocurren también in vivo porque el entorno fisiológico de la célula y el cuerpo contiene incontables sustancias que pueden también reaccionar tanto con la vitamina C como con los hidroperóxidos lipídicos. Una reacción observada entre dos sustancias aisladas in vitro puede ser superada por otras reacciones más fáciles en un sistema biológico complejo, tal como la sangre, una membrana celular o el citoplasma (el fluido interno de la célula).

En organismos vivos, las encimas glutatión peroxidasas se deshacen eficientemente de los hidroperóxidos lipídicos. Es importante comparar la velocidad de la reacción entre los hidroperóxidos lipídicos y estas encimas con la velocidad entre los hidrohiperóxidos lipídicos y la vitamina C. Esta última velocidad no fue medida en el estudio, pero sí que se estableció que "las reacciones fueron llevadas a cabo... durante 2 horas", un tiempo extremadamente largo en términos bioquímicos. Nosotros hemos realizado algunos experimentos de continuación y encontrado que la velocidad de reacción entre los hidrohiperóxidos lipídicos y la vitamina C es ciertamente lenta. Sin embargo, a las reacciones enzimáticas entre los hidrohiperóxidos lipídicos y las glutatión peroxidasas les lleva una fracción de segundo para completarse, ¡no horas!
Este punto de distinción entre in vivo (bueno, casi: con plasma sanguíneo) e in vitro, también ha sido rebatido en la literatura:

No es el único punto rebatido, por lo que si os quedáis con dudas, os recomiendo que leáis entera la crítica del Linus Pauling Institute.

Por cierto, los autores del artículo anti-C no tuvieron a bien referenciar buena parte de la literatura al respecto del papel bien protector bien neutro de la vitamina C sobre la oxidación del ADN.

También podéis leer la posición de la Vitamin C Foundation al respecto.




Cancerígeno in vivo

En el estudio en cuestión se midieron marcadores de daño oxidativo (reparado) del ADN cada 3 semanas sobre 30 voluntarios que siguieron el siguiente calendario de suplementación:
  1. 6 semanas con placebo,
  2. 6 semanas con 500mg de vitamina C,
  3. 7 semanas sin nada.
Los marcadores de daño oxidativo (reparado) medidos fueron dos:
  • 8-oxoguanina, indicador de la oxidación de bases de guanina en el ADN y su subsiguiente reparación.
  • 8-oxoadenina, indicador de la oxidación de bases de adenina en el ADN y su subsiguiente reparación.
 Y los resultados medidos fueron:


Curiosamente se resalta el aumento de oxidación de la adenina mientras se pasa por alto la reducción de oxidación de la guanina... ¿qué importancia tiene? Le cedo la explicación, que es un tanto larga, al Cognitive Enhancement Research Institute:
De acuerdo a estimaciones (Ames and Gold, 1991), puede esperarse que cada célula del cuerpo sufra aproximadamente 100.000 sucesos de daño de su ADN por día. Esto sugiere que la reparación de ADN es un proceso a considerar extremadamente robusto y vitalmente importante.

La vitamina C reacciona con el ión férrico (Fe+3, hierro "oxidado") dando lugar al ión ferroso (Fe+2, hierro "reducido"). El ión ferroso reacciona con el peróxido de hidrógeno [agua oxigenada] para formar el radical hidroxilo, un potente oxidante y radical libre. Los radicales hidroxilo no son sólo potentes, sino que además no son nada selectivos. En otras palabras, tienden a reaccionar con lo primero que se encuentran. Los científicos han sabido durante muchas décadas que el ADN extraído tiene hierro asociado, pero no sabían si estaba naturalmente presente en el ADN nativo o si era un artificio del proceso de  extracción química empleado para aislar el ADN. Ahora sabemos que el hierro en el ADN está ahí por diseño. En realidad está incrustado en el centro de la doble hélice del ADN en ciertas posiciones donde actúa como un sensor de la oxidación para activar el ADN en respuesta a estrés oxidativo. Debido a que el  hierro es abultado, distorsiona la forma externa de la hélice de ADN. Esta distorsión depende del estado oxidativo del hierro. Bajo condiciones de reducción (no-oxidado), el hierro está en el estado ferroso y la hélice del ADN está firmemente anidada alrededor del átomo de hierro (sólo abulta ligeramente del núcleo de hierro incrustado dentro). Pero cuando el hierro esta en su estado férrico, entonces expone al ADN de forma que es más fácilmente expresado (es decir, transcrito en ARN y luego en proteínas). ¿Qué proteínas son expresadas?: ¡Antioxidantes!, ¡proteínas de choque térmico! Éstas pueden incluir enzimas como superóxido dismutasa, catalasa y glutatión peroxidasa [justo la que se encarga de reducir el peróxido de hidrógeno a simple agua], más otras proteínas que ayudan a movilizar y regular el sistema defensivo antioxidante. La habilidad del ADN de "sentir" los radicales libres y las condiciones oxidantes de esta manera es un aspecto esencial de nuestra habilidad de mantener homeostasis (estabilidad biológica) y adaptarnos al estrés (cambios en el ambiente). El hecho de que pueda infligirse un daño temporal al ADN es un precio trivial a pagar para una adaptabilidad amplificada y supervivencia incrementada.
Aunque gran parte de la investigación en los mecanismos hierro-ADN es muy reciente, ya tenemos cierta idea de cómo el ADN interacciona con el hierro. En su estado activo, el complejo ión ferroso-ADN puede reaccionar con la vitamina C y peróxido de hidrógeno para producir un radical hidroxilo que puede (y aparentemente hace a menudo) atacar al ADN en la posición de adhesión al hierro. Recuerda, los radicales hidroxilo son poco selectivos y tienden a reaccionar con lo primero que encuentran. Dado que las posiciones de adhesión al hierro son especialmente ricas en pares de bases A-T, tiene total sentido que se produzca más daño en residuos A y T que en residuos C y G.
En resumen, se podría formular la hipótesis de que el ácido ascórbico será beneficioso en la regulación de nivel de peróxido de hidrógeno dentro de la célula, facilitando la expresión de enzimas encargadas de su reducción a simple agua. ¿Como cuánto soporte hay en la literatura científica para esta hipótesis?: bueno, os recuerdo que esto no es lo mío, y yo lo único que he hecho ha sido una búsqueda somera donde he encontrado unas cuantas referencias ligando suplementación de vitamina C con niveles de oxidantes y enzimas asociadas, que no estoy muy convencido de que sea muy concluyente. De todas formas, ahí os las dejo:

Por cierto, la reacción del ión ferroso con el peróxido de hidrógeno es conocida como la reacción de Fenton, y se cree que la mayor acumulación de hierro libre en las células cancerosas más su mayor afinidad por la glucosa, con la subsiguiente mayor acumulación de ácido ascórbico, está detrás del posible efecto anticancerígeno de altas concentraciones de vitamina C en sangre: este tratamiento parece efectivo, al menos en algunos tipos de cáncer.



Continuará...

sábado, 11 de febrero de 2012

Ácido ascórbico: ese veneno desconocido (I)

Quienes también sigáis los comentarios en el blog de David Lozano, estaréis al tanto de la sana intención de Mario de que pare de intoxicarme con vitamina C, dado que, como bien es cierto, la dosis hace al veneno (Paracelso). Si bien en ese mismo hilo ya he contestado a parte de la plétora de lógicos efectos adversos del ácido ascórbico, no es, los comentarios, sitio adecuado para una exposición larga (he tenido que dividir mi respuesta en dos), además de ser un poco difícil encontrar algo en la marabunta de comentarios (en Google siempre se puede buscar algo incluyéndolos, con site:juventudybelleza.com lo que sea, que la búsqueda incorporada en la página de los blogs se circunscribe a las entradas, no a los comentarios) e información no indexada, información perdida: al menos sé que Mimi también prefiere tenerlo todo localizado ;-).

No pretendo convencer a nadie para que me haga caso a mí y no a Mario (él incluido). Pretendo que leáis ambas argumentaciones, comprobéis las fuentes (si vais a decidir contando cuántos enlaces pone cada uno... no os molestéis en seguir leyendo) y decidáis por vosotros mismos (Mario incluido). Lo que no os aconsejo en absoluto es que os pleguéis al argumento de autoridad: no veo mejor camino para que, a la larga, las farmacéuticas os acorten la vida al tiempo que degradáis su calidad y ellas se llenan los bolsillos a vuestra costa.

Dada la poca calidad de las referencias aportadas por Mario hasta el momento, intentaré buscar alguna (científica o no) que apoye/presente cada uno de sus puntos... así como otras críticas que se encuentran por la red con facilidad.

Por supuesto es fácil encontrar críticas al ácido ascórbico.

Iré comentando sin mucho orden, e iré publicando en varias partes... no sea que os lo cuente todo todito dentro de varios años ;-). En cualquier caso las más comunes están rebatidas todas juntas por la Vitamin C Foundation aquí y acullá [Añadido 15/III/2017: ].


Vitamina C artificial

Esta distinción, artificial, puede referirse a una de dos características: bien porque se considera a la vitamina C natural como un complejo de sustancias (como las Bs), bien porque la identidad molecular de la natural difiera de la artificial.


Complejo de vitamina C

Esta corriente de pensamiento defiende que el ácido ascórbico per se no va a conseguir los mismos efectos que la vitamina C natural, al ir ésta acompañada de una serie de sustancias también beneficiosas para la salud, tales como los bioflavonoides, por lo que se debería circunscribir el consumo de ácido ascórbico a los alimentos o, a lo sumo, suplementar únicamente con vitamina C procedente de la naturaleza, tales como de la acerola.

Tal y como postula la Vitamin C Foundation, la vitamina C, la que impide el escorbuto y la que fabrican los hígados (mamíferos y parte de aves) o riñones (otras aves menos evolucionadas) de los animales terrestres sin enfermedad congénita en su producción, es el ácido ascórbico: los animales no generan bioflavonoides.

Ahora bien, yo no he dicho en ningún sitio que dejéis de tomar fruta, y personalmente consumo tanto la vitamina C de Life Extension, que incluye el bioflavonoide dihidroquercetina (la selección fue por su fiabilidad y dosis de ácido ascórbico... pero tampoco me estorba), como la de Lypo-Spheric, sin ellos.


Molécula de ácido ascórbico

Moléculas de glucosa y vitamina C (procedente de aquí)

Si bien la diferencia, por ejemplo, entre lo que las farmacéuticas llaman vitamina E y la natural es considerable (he comentado al respecto aquí y aquí, por ejemplo), eso no es lo que ocurre con el ácido ascórbico.

El ácido ascórbico (L-ácido ascórbico) se produce a partir de la glucosa (dextrosa), y si bien, al igual que ésta, tiene una molecula espejo (enantiómero), en la producción industrial se parte de la glucosa (dextrosa), o galactosa en el proceso escocés, y se llega al ácido ascórbico (L-ácido ascórbico): no se parte del petróleo ni se generan ambos tipos de moléculas, DL-ácido ascórbico, como afirma la wikipedia en español.

Que el bulo se mantenga, parece ser debido únicamente a cuestiones comerciales:
Algunas empresas sin escrúpulos usan técnicas dudosas de publicidad cuando venden ácido ascórbico, usando el miedo sobre el DL-ácido ascórbico como medio para capturar cuota de mercado, cuando en realidad, esta indeseable forma de vitamina C ya no se fabrica y no se encuentra como producto farmacéutico en ningún inventario a nivel mundial.
Source: PureBulk.


Abortiva

Pues hasta esto parece que pudiera ser un efecto del consumo de vitamina C en exceso. Todo parece apuntar a un estudio ruso de los años 60, que parece que no era del todo serio: sin grupo de control y sin comprobación de embarazo (sólo retraso).

Dada la experiencia clínica del Dr. Klenner, mimando embarazos con 4g/día durante el primer trimestre, parece poco probable que alguien pueda inducir abortos con 6g/día. De todas formas, como para cuidar el embarazo habrá quien prefiera ser sanamente paranoico, siempre puede utilizar vitamina C con bioflavonoides: la de Life Extension tiene dihidroquercetina, que supongo servirá, y la de Now Foods varios.


Continuará...