1.500 muertes ocurren cada año [en EE.UU.] por cánceres de piel no-melanoma, pero 1.500 muertes ocurren cada día [en EE.UU] por otros cánceres que en dosis óptimas la vitamina D podría prevenir [en parte].
Fuente: Cita del Dr. Cannell aquí; comentario similar en esta entrevista.
[Añadido el 9 de julio de 2012] Este comentario del Dr. Cannell proviene (si no me equivoco) del artículo En defensa del sol de William B. Grant.
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| Mortalidad versus 25-OH-D, paso a ng/ml dividiendo por 2'496 |
Fuente: Estimación del beneficio en supervivencia de la mejora del estatus de vitamina D en la población alemana adulta (artículo accesible).
Hoy voy a comentar sobre el siguiente paso en importancia para cuidar la salud, después de los de eliminación:
- Evitar fructosa que no vaya en frutas (bueno, o en el chocolate negro —yo el mínimo en cacao que tomo es el de 81% del Lidl—). En este punto hay que decir que algo de azúcar a la mañana casi con toda seguridad se irá a reponer glucógeno del hígado (les compro cereales de arroz chocolateados y azucarados a mis niñas, que sin chocolatear ni azucarar no me los quieren), y que irse a los edulcorantes no es la solución.
- Eliminar aceites vegetales de semillas (salvo quizá el de girasol alto oleico). Esto no incluye aceites vegetales no de semillas, que se extraen en presión en frío (oliva y coco), y más controvertidamente otros con extracciones más industriales (palma).
- Reducir cereales (salvo el arroz blanco, quizá). También hay quien permite la harina de maíz tratada de forma tradicional.
Si nos fijamos en lo que debemos incluir, aparte alimento, sin duda el primer suplemento a incluir es la vitamina D... o no.
Espero que no os asusten las paradojas...
La vitamina D no es una vitamina
Pues no, nuestro diseño no está pensado para que necesitemos aportar ni la más nimia cantidad de vitamina D en nuestros alimentos, sino directamente para generarla en nuestra piel gracias a la acción de los rayos UVB (no UVA, los únicos que consiguen pasar los cristales, de por ejemplo las ventanas) emitidos por el sol (y no filtrados por la atmósfera si éste está suficientemente elevado en el cielo —regla de buen cubero: tu sombra no ha de ser más larga que tú—) sobre esa malévola molécula que es el colesterol (bueno, en realidad sobre un pariente cercano, el 7-dehidrocolesterol), generando la prehormona colecalciferol (vitamina D3). El colecalciferol será absorbido y posteriormente llegará por el flujo sanguíneo al hígado, donde tendrá lugar la primera de dos activaciones (mediante hidroxilación, añadido de un grupo OH —hidroxilo—, en una posición en cada una de las activaciones), siendo generado el calcidiol (25-OH-vitamina-D —añadido hidroxilo en posición 25—); no siendo totalmente inerte (puede también activar la expresión de ciertos genes), es el siguiente paso en los riñones, y en el interior de buena parte de nuestras células, el que consigue la hormona más activa, el calcitriol (1,25-OH-vitamina-D —añadido hidroxilo en posición 1—).
Evita suplementarla siempre que puedas
Además de la teoría de Stephanie sobre el sulfato de colecalciferol producido en la piel en contraposición al simple colecalciferol de los suplementos, tenemos que ya hay evidencia científica de que parte de la decena de compuestos que se sintetizan en nuestra piel ante radiación solar ultravioleta tienen efectos positivos (comentado aquí). Dado además que el miedo al cáncer de piel se centra en el más letal, el melanoma, que está asociado a quemaduras solares y no a la exposición solar asidua sin quemarse, la línea de acción prioritaria para obtener vitamina D está clara: usa tu diseño.
Yo ya no como nunca en el comedor de mi trabajo porque no sé con qué aceites se prepara la comida... pero supongo que será con aceite de girasol mayormente. Mientras no hace buen tiempo simplemente pico mi taquito de queso de leche cruda, acompañado de frutos secos (almendras, anacardos —estos dos, principalmente del Lidl, que parecen usar aceite de palma—, pistachos o avellanas) en el despacho.
Fuente:
Montus universitario o cómo comer al solcete.
Eso sí, ahora que viene el buen tiempo y el sol está suficientemente alto, siempre que puedo me voy a una zona arbolada al lado y aprovecho para cargar pilas mientras y tras la comida.
Eso sí, que sea bueno tomar el sol para generar vitamina D, no significa que sea bueno pasarse. Es por eso que utilizo el programa de Ola Engelsen para, con los datos de localización (por ejemplo mirando las coordenadas en googlemaps con "¿Qué hay aquí?"; lo importante es la latitud si marcamos la opción de exposición en torno al mediodía solar, 42.1 para Vigo o 41.7 para Zaragoza —ya os pongo la coma decimal a la inglesa, para no despistaros con el programa—), tipo de piel (que se entiende mejor en la versión anterior; yo me pongo tipo 3, caucásico oscuro), información de índice ultravioleta y espesor de la capa de ozono (por ejemplo, para Vigo o Zaragoza [añadido el 29/IX/2020: ejemplo de estimación según TEMIS, para Vigo]) principalmente, obtener el tiempo hasta quemadura solar: luego pongo la alarma a la mitad de dicho tiempo (1 hora y 3 minutos de solcete en mi primer día de este año, a finales de febrero; 46 minutos el día 1 de marzo), lo cual parece venir a ser entorno a unas 7.000UI de vitamina D generada. También pongo otra alarma para darme la vuelta a la mitad de la exposición.
[Añadido el 10/V/2015]
Una buena forma de cálculo, más directa, es usar el programa Dminder en móviles Android o Apple y buscar el tiempo correspondiente a entre 5.000 y 6.000UI.
[Añadido el 9/V/2016]
A mí me lleva un tiempo el Dminder dando resultados totalmente incoherentes con el programa de Ola Engelsen, por lo cual para tiempos de exposición ya sólo uso este último.
¿Posible deficiencia?
Aunque toméis el sol durante todo el año al mediodía, ¿podemos estar seguros de tener un nivel adecuado de vitamina D? Hay que señalar que no siempre el anterior programa va a poder calcular bien el aporte que recibimos de rayos UVB, porque haya por ejemplo mucha contaminación, o porque nuestra piel haya perdido, con la edad, buena parte de su capacidad de generar vitamina D. Llegados a este punto, y dada la importancia de la vitamina D, he de recomendar que evaluéis vuestro nivel.
Análisis del nivel de calcidiol en sangre
Aunque hay opiniones para todos los gustos de en qué rango debería estar nuestro nivel de calcidiol en sangre, sí que casi todas las recomendaciones caen en el intervalo 40 (recomendación de Paul Jaminet) a 80 ng/ml. En mi caso particular, en mi primer análisis para comprobar mi nivel veraniego, el 13 de octubre, mi nivel dio 44'8 ng/ml (método de medición radioisotópico), tras pasar el verano tomando el sol al mediodía y en los días que no 5.000UI de suplemento. Ahora, el resultado el 16 de febrero, tras suplementar todo el invierno (no merece la pena tomar el sol del mediodía —más de una hora para una dosis aceptable— desde un mes después del equinoccio de otoño hasta un mes antes del equinoccio de primavera) con 5.000UI/día de vitamina D3, ha sido de 54'8 ng/ml. Es interesante que empleen 3 cifras significativas cuando el error cabe esperar que, con suerte, sea de ±4ng/ml; es importante que, por tanto, os pongáis como objetivo un rango amplio.
¿Cómo de predecible es el nivel de calcidiol en sangre en función del nivel de suplementación que estemos siguiendo? Pues poco:
Una vez establecido vuestro nivel, haceos una idea de que, a groso modo, salvo para niveles de partida mayores a 40ng/dl, deberíais suplementar 1.000UI por cada 10ng/ml a aumentar o quizás algo más.
[Añadido el 25/III/2012]
¿Cómo de predecible es el nivel de calcidiol en sangre en función del nivel de suplementación que estemos siguiendo? Pues poco:
Fuente:
GrassrootsHealth.
Una vez establecido vuestro nivel, haceos una idea de que, a groso modo, salvo para niveles de partida mayores a 40ng/dl, deberíais suplementar 1.000UI por cada 10ng/ml a aumentar o quizás algo más.
[Añadido el 25/III/2012]
Vía el Dr. Briffa, me he enterado de una oferta para análisis de vitamina D en sangre (calcidiol) de unos 30€ hasta el 31 de marzo (luego unos 36€, salvo encargos en bloque de 10 análisis), más sobrecoste de envío postal.
Obviamente la manera más fiable de asegurarse de que uno no tiene deficiencia de vitamina D es hacerse un análisis de sangre al respecto. Aún así hay algunos indicadores algo menos precisos, en el sentido de que pueden no detectar una deficiencia leve.
La idea es presionar con el nudillo del dedo corazón, tal y como vemos en el par de fotogramas de un vídeo del Dr. Cannell, sobre la parte final del esternón y sobre ambas tibias con una fuerza, aproximada, de 4kg: si la sensación va más allá de molestia llegando a dolor... pues tenéis muchos boletos de tener niveles bajos de calcidiol en sangre. ¿Cuántos?: pues podéis mirar en el estudio empírico formalizado con un medidor de presión hasta dolor:
También existe un test on-line (más tests al respecto de la vitamina D accesibles a la izquierda de la página), elaborado por el Dr. Raimund von Helden, que a partir de tu contestación a 33 preguntas te da una valoración de la posible deficiencia en vitamina D.
Enfermedades fomentadas por su deficiencia
Aquí os remito a la entrada de Ana Muñiz, por ejemplo.
Cofactores y toxicidad
Al principio, hace un año, empecé con una dosis de suplementación de vitamina D en invierno claramente baja, 1.000UI/día, por culpa del miedo a todos los efectos negativos que se puede encontrar alguien suplementando en cantidades altas: sin embargo casi la totalidad se deben a una deficiencia de magnesio destapada por la suplementación de vitamina D. Por supuesto, también es altamente recomendable tener buenos niveles de vitamina K2, suplementando o poniéndose las botas a quesos curados.
Por cierto, la toxicidad real con menos de 10.000IU/día no parece probable y los casos graves fueron a mediados del siglo pasado con moderadas dosis de 100.000IU/día o más.












