domingo, 7 de septiembre de 2014

Carta abierta a los pediatras: lácteos, huevos y grasa saturada


Personalmente no me importan en absoluto las recomendaciones dietéticas para adultos, dado que en mi caso ya no nos afectan ni a mí ni a mis allegados. El problema surge cuando estas recomendaciones salpican a los indefensos, en mi caso particular a mi hija pequeña, y una figura de autoridad consigue un mayor respeto en sus recomendaciones que la del loco de su padre ante los ojos de su madre. Es por tanto necesario, aunque el resultado final sea estrellarse contra molinos de viento, hacer algo para señalar la falta de base de dichas recomendaciones: llegado el momento podré mirar a los ojos a mi hija y decirle que intenté todo lo que se me ocurrió.

Es por esto que, lo que sigue, será una carta que llevaré a la pediatra de mi hija pequeña de volverla a poner a régimen por su colesterol, con restricción al consumo de huevos y lácteos enteros.

En esta situación al respecto de la alimentación de nuestro bien más preciado, nuestros hijos, me uno a la petición de Vicente: Dejad de ayudarnos, por favor.

 

Teleoanálisis como sustento de la hipótesis grasa saturada enfermedad cardiovascular


El soporte contra el consumo de grasa saturada se sustenta básicamente en la siguiente cadena lógica:
  • Dieta alta en grasa saturadas (A) sube el colesterol (B).
  • Colesterol elevado (B) está asociado con enfermedad cardiovascular (C).
  • Por tanto una dieta alta en grasa saturada (A) debe causar enfermedad cardiovascular (C).
El problema surge de que ni la grasa saturada es la única en subir el colesterol (sin ser exhaustivos, el alcohol o el tabaco —doi: 10.1161/01.ATV.1.1.13—, o mismo la insulina elevada http://themedicalbiochemistrypage.org/es/cholesterol-sp.php#regulation: "la insulina estimula el retiro de fosfatos y, de tal modo, activa a la HMGR"), ni la enfermedad cardiovascular se da sólo con colesterol elevado (la mitad de 136905 pacientes hospitalizados entre el 2000 y el 2006 en EE.UU. por enfermedad cardiaca coronaria tenían niveles de LDL por debajo de 100mg/dl, el 17'6% tenían un nivel de LDL inferior a 70mg/dl, doi: 10.1016/j.ahj.2008.08.010; por supuesto en su disonancia cognitiva los autores del artículo promueven reducir aún más el límite para el LDL).

En realidad no estamos aplicando las reglas de la lógica de Aristóteles (correlación unidad) sino haciendo razonamientos sobre variables correlacionadas parcialmente (correlación menor a la unidad) con influencias desconocidas confundiendo las relaciones.

Lo absurdo del teleoanálisis lo tenemos en el siguiente ejemplo del gran Tom Naughton (http://www.fathead-movie.com/index.php/2013/04/08/here-we-go-again-another-meat-kills-study/):
  • Beber agua en alta cantidad (A) causa micción frecuente (B).
  • Micción frecuente (B) está asociada con la diabetes (C).
  • Por tanto beber agua en alta cantidad (A) causa diabetes (C).
Igual que aquí podríamos falsar la hipótesis con evidencias directas de que A no causa C, lo mismo podemos hacer en el caso de la hipótesis grasa saturada enfermedad cardiovascular.

Mayor consumo de grasa saturada no aumenta la incidencia de enfermedad cardiovascular


Centrándonos en los consejos de la dieta bajo disputa, me centraré en lácteos enteros y huevos primero, y en el consumo general de grasa saturada después.


Lácteos y su grasa

Sobre el consumo de lácteos y su relación con la enfermedad cardiovascular tenemos varios estudios.

El estudio epidemiológico sobre el consumo de leche por Elwood et alter "Consumo de leche, enfermedad cardiaca isquémica e ictus isquémico II. Evidencia de estudios de cohorte" (Milk drinking, ischaemic heart disease and ischaemic stroke II. Evidence from cohort studies, doi: 10.1038/sj.ejcn.1601869) donde dice (mi subrayado):

Resultados: En total, fueron identificados 10 estudios. Sus resultados muestran un alto grado de consistencia en los riesgos publicados de enfermedad cardiaca e ictus, todos menos uno sugiriendo un riesgo relativo menor a la unidad en aquellos sujetos con un mayor consumo de leche. Una estimación agregada de la oportunidad relativa en estos sujetos, relativo al riesgo en sujetos con el consumo menor, es de 0'87 (Intervalo de Confianza del 95% de 0'74–1'03) para enfermedad cardiaca isquémica y de 0'83 (0'77–0'90) para ictus isquémico. La oportunidad relativa para cualquier suceso vascular es de 0'84 (0'78–0'90).
Conclusiones: Los estudios de cohorte no proveen evidencia convincente de que la leche sea perjudicial. Mientras que aún podría haber efectos de confusión residuales por factores no identificados, los estudios, tomados en su conjunto, sugieren que beber leche puede estar asociado con una pequeña reducción en los riesgos de enfermedad cardiaca e ictus que vale la pena considerar.

La revisión sistemática por Huth et alter "Influencia del consumo de grasa de lácteos y leche sobre el riesgo de enfermedad cardiovascular: Una revisión de la evidencia" (Influence of Dairy Product and Milk Fat Consumption on Cardiovascular Disease Risk: A Review of the Evidence, doi: 10.3945/​an.112.002030) dice:
El propósito de esta revisión es examinar las investigaciones publicadas sobre la relación entre el consumo de grasa láctea y la salud cardiovascular. Los hallazgos indican que la mayoría de estudios observacionales no han conseguido encontrar una asociación entre el consumo de productos lácteos y un aumento de riesgo de enfermedad cardiovascular, enfermedad coronaria o ictus, sean cuales fueren los niveles de grasa láctea.

El recientemente publicado estudio de cohorte sueco de Patterson et alter "Asociación entre consumo de lácteos y riesgo de infarto de miocardio en mujeres difiere según tipo de producto lácteo" (Association between Dairy Food Consumptionand Risk of Myocardial Infarction in Women Differs by Type of Dairy Food, ) concluye (mis negrita y subrayado):
La incidencia de infartos de miocardio fue obtenida de bases de datos nacionales. Tras 11'6 años de seguimiento, fueron determinados 1392 casos de infarto de miocardio. Cuando el quintil superior fue comparado con el quintil inferior, el consumo total de lácteos estuvo inversamente asociado con el riesgo de infarto de miocardio [razón de riesgo tras ajuste multivariable: 0'77 (Intervalo de Confianza del 95%: 0'63, 0'95)]. Entre productos lácteos específicos, el consumo total de queso estaba inversamente asociado [razón de riesgo: 0'74 (IC 95%: 0'60, 0'91)] y la mantequilla untada sobre pan, pero no la usada para cocinar, estaba positivamente asociada [razón de riesgo: 1'34 (IC 95%: 1'02, 1'75)] con el riesgo de infarto de miocardio. Otros productos lácteos específicos no estuvieron significativamente asociados con riesgo de infarto de miocardio. No se observaron diferencias entre el consumo específico entre lácteos bajos o altos en grasa, expresado bien en consumos absolutos bien en terminos relativos del consumo total, y riesgo de infarto de miocardio.

No tengo nada en contra de limitar el consumo de pan (yo ya lo hago).


Huevos

Sobre el consumo de huevos y su relación con la enfermedad cardiovascular tenemos el estudio epidemiológico de Hu et alter "Un estudio prospectivo de consumo de huevos y riesgo de enfermedad cardiovascular en varones y mujeres" (A ProspectiveStudy of Egg Consumption and Risk of Cardiovascular Disease in Men and Women, doi: 10.1001/jama.281.15.1387) donde dice (mi subrayado y mis negritas):

Los riesgos relativos (RRs) de enfermedad cardiaca coronaria a lo largo de las categorías de consumo de menos de 1 por semana (1'0), 1 por semana (1'06), 2 a 4 por semana (1'12), 5 a 6 por semana (0'90), y ≥1 por día (1'08) (P para la tendencia=0'75) para varones; y menor a 1 por semana (1'0), 1 por semana (0'82), 2 a 4 por semanas (0'99), 5 a 6 por semana (0'95), y ≥1 por día (0'82) (P para la tendencia=0'95) para mujeres. En análisis por subgrupos, mayor consumo de huevos parecía estar asociado con aumento de riesgo de enfermedad cardiaca coronaria sólo entre sujetos diabéticos (el RR of enfermedad cardiaca coronaria comparando más de 1 huevo por día con menos de 1 huevo por semana entre varones diabéticos fue de 2'02 [IC 95% 1'05-3'87; P para la tendencia =0'04], y entre mujeres diabéticas fue de 1'49 [0'88-2'52; P para la tendencia=0'008]).

Sí, también hay “estudios” que nos dicen que los huevos son tan malos como fumar, concretamente el canadiense de Spence et alter "Consumo de yema de huevo y placa carótida" (Egg yolk consumption and carotid plaque, doi: 10.1016/j.atherosclerosis.2012.07.032). Sólo que, por ejemplo, el resultado de un análisis epidemiológico en Finlandia —Voutilainen et alter "Consumo regular de huevos no afecta el área de placa carótida o el riesgo de infarto agudo de miocardio en varones finlandeses" (Regular consumption of eggs does not affect carotid plaque area or risk of acute myocardial infarction in Finnish men, doi: 10.1016/j.atherosclerosis.2012.11.031)— indica que, de dar lugar a algo, es a una relación inversa. La sensación que deja la afirmación contundente del grupo de Spence basándose en estudios epidemiológicos es la de incompetencia ajena.


Grasa saturada total

Mirando los aportes de grasa saturada en su conjunto, es esclarecedor el meta-análisis realizado por el Dr. Chowdhury et alter "Asociación de ácidos grasos dietéticos, circulantes y suplementados con el riesgo coronario: Una revisión sistemática y meta-análisis" (Association of Dietary, Circulating, and Supplement Fatty Acids With Coronary Risk: A Systematic Review and Meta-analysis, doi: 10.7326/M13-1788) donde se dice (mi subrayado):
Síntesis de datos: Hubo 32 estudios observacionales (512420 participantes) de consumo de ácidos grasos procedentes de la dieta; 17 estudios observacionales (25721 participantes) de ácidos grasos como biomarcadores; y 27 ensayos aleatorizados con grupo de control (105085 participantes) de suplementación con ácidos grasos. En estudios observacionales, los riesgos relativos de enfermedad coronaria fueron de 1'03 (IC 95%, 0'98 to 1'07) para grasa saturada, 1'00 (IC, 0'91 a 1'10) para monoinsaturada, 0'87 (IC, 0'78 a 0'97) para poliinsaturada ω-3 de cadena larga, 0'98 (IC, 0'90 a 1'06) para poliinsaturada ω-6, y 1'16 (IC, 1'06 a 1'27) para ácidos grasos trans cuando los terciles de mayor y menor consumo dietético al inicio de los estudios fueron comparados.
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Conclusión: La evidencia actual no soporta claramente las guías cardiovasculares que fomentan el alto consumo de ácidos grasos poliinsaturados y el bajo consumo de grasas saturadas totales.

Tras observar a medio millón de personas, no se encuentra asociación estadísticamente significativa entre consumo de grasa saturada y enfermedad cardiovascular. Por cierto, no tengo nada en contra de promover el consumo de moluscos, crustáceos, cefalópodos y peces.
Creo que queda suficientemente no substanciada la acusación de implicación en enfermedad cardiovascular sobre el consumo de lácteos enteros y huevos (mirando directamente si A implica C no se encuentra evidencia alguna) como para poder levantar cualquier tipo de restricción a su consumo, más en los casos donde no existe antecedentes familiares de enfermedad cardiaca temprana. Obviamente la inercia en las recomendaciones dietéticas y médicas harán cierto el presagio del Dr. Kendrick:
Bueno, la hipótesis lipídica ha sido acribillada, pero sospecho que seguirá trotando sin rumbo, pisoteando a pobres humanos durante muchos años, antes de que caiga y admita que esta muerta.

Pues bien, no quisiera que mis hijas tengan que sufrir las consecuencias de la recomendación dietética basada en una carambola pseudo-lógica errónea, sin evidencia directa alguna y además contraria a la práctica tradicional en la que yo he sido criado (a los niños al estar creciendo se les daba con frecuencia un ponche —leche con yema de huevo— y yo me bebía un litro de leche entera pasteurizada a la comida; por supuesto nadie me medía el colesterol ni razón alguna había para ello dado que no tenemos casos de enfermedad cardiaca precoz en la familia) y que posiblemente ha contribuido a dar lugar a la Paradoja Española (vía Tom Naughton: http://www.fathead-movie.com/index.php/2013/01/17/the-spanish-paradox/), tal y como comentan sobre un estudio en medscape (http://www.medscape.com/viewarticle/777642):

Aunque la mortalidad por enfermedad cardiaca coronaria es baja en España, investigaciones recientes muestran la alta prevalencia de angina de pecho, sugiriendo que las placas de ateroma son estables, dicen los médicos. Es necesaria más investigación para determinar por qué estas placas de ateroma no se rompen, traduciéndose entonces en una alta incidencia de infarto agudo de miocardio tal y como se observa en otros países, dicen los médicos.

Por cierto, dentro de la Paradoja Española tenemos la reducción de la mortalidad cardiovascular al mismo tiempo que aumentaba el consumo de grasa saturada (SERRA-MAJEM, Llufs, et al. How could changes in diet explain changes in coronary heart disease mortality in Spain? The Spanish paradox. The American journal of clinical nutrition, 1995, vol. 61, no 6, p. 1351S-1359S. http://ajcn.nutrition.org/content/61/6/1351S.short).

Consecuencias porque la reducción de calorías aportadas por la grasa de los lácteos o de los huevos tendrán que ser aportadas por otros alimentos, casi indefectiblemente de peor calidad si nos fijamos en el desayuno: galletas y/o cereales (tan intrínsecamente nutritivos que tienen que añadirles las vitaminas y minerales) cargados de azúcar hasta las orejas.

Pues bien, este azúcar (la mitad fructosa dentro de la sacarosa), consumido en cantidad excesiva posibilitada por su uso refinado y como aditivo masivo a productos industriales,  es un más plausible sospechoso de las modernas plagas de obesidad y diabetes que azotan al mundo occidental que la grasa saturada con su consumo tradicional, tal y como dice el Dr. Lustig en "La epidemia de fructosa" (LUSTIG, Robert H. The fructose epidemic. The Bariatrician, 2009, vol. 12, p. 10-18. http://podcast.uctv.tv/webdocuments/fructose-epidemic.pdf):

Cuando es consumida en grandes cantidades, la fructosa promueve los mismos efectos dependientes de la dosis que el etanol, promoviendo hipertensión, resistencia a la insulina tanto hepática como de los músculos esqueléticos, dislipidemia y enfermedad de hígado graso.


No tengo nada en contra de reducir el consumo de azúcar.

21 comentarios:

  1. Hola Andrés,
    ¡aumenta la frecuencia de posteo! Lo siento, pero es lo primero que se me ocurre al leerte.

    Es de agradecer el tiempo que has dedicado a recopilar referencias para respaldar tus argumentos. Lamentablemente nada va a cambiar en el colegio de mis hijas ni a corto ni a medio plazo, salvo que a nuestras autoridades se les caiga por fin la cara de vergüenza y empiecen a actuar con responsabilidad. Esto solo puede corregirse desde arriba del todo.

    Mi argumento: si yo me hincho a tomar huevos, grasa saturada y tomo lácteos con su grasa, ¿cómo puede ser que tenga un perfil lipídico envidiable? ¿Es que son ciegos y no ven que sus teorías no se cumplen?

    Un abrazo

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    1. ¡Gracias Vicente!

      Como dependamos de los de "arriba de todo" mal vamos... yo creo que el cambio va a venir desde abajo: iremos siendo más los que ya no nos tragamos la opinión de los selectos (sólo los que opinen en la línea oficial) "expertos" porque sí. Pero va a tardar, sí: espero que nuestros nietos no sufran los "consejos" arbitrarios.

      ¡Un abrazo!

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    2. Ahora es cuando recuerdo lo que dice mi madre. Yo tomaba huevos todos los dias y no he estado gorda hasta ahora. Y mis analiticas nunca han salido alteradas. Ahora debido a la menopausia se le han alterado los niveles de tiroides. Pero lo va controlando.

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  2. Hola Andrés.
    Lo dicho, sé más prodigo con tus posteos.
    Las "autoridades" son un cáncer que nos van consumiendo en todos los órdenes de la vida. Lamentablemente coartan nuestra libertad hasta límites grotescos, de risa si no fuese tan dramático.
    Hemos asistido estos días a la odisea de unos padres británicos que han acabado en la trena por desafiar al Leviatán y su patético "proteccionismo". Con la monserga del bien común nos quitan la libertad, la propiedad y la posesión más valiosa que es la vida misma.
    Por cierto agradecerte que me has hecho conocer a novuelvoaengordar.com.
    ¡¡¡Un abrazo!!!

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    1. ¡Gracias Ful!

      No estoy puesto en las noticias recientes. Eso sí, hay padres en prisión en EE.UU. y Reino Unido seguramente por la incompetencia de las autoridades en cuanto a asegurar que ningún niño tenga raquitismo primero, y en cuanto a diagnosticarlo después; el Dr. Cannell tiene más de una entrada al respecto.

      ¡Un abrazo!

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  3. Nada de ridículo o grotesco Ful, no esta muy lejos el día, si las cosas siguen como van encaminadas, en que te OBLIGARÁN en aras de la supuesta ciencia que representan médicos y laboratorios a medicarte contra tu voluntad de hecho cada día se están prohibiendo pruebas y usos con medicamentos no "testados científicamente" por la farmaindustría. Claro que se obvia que nunca los testaran si llegan a la conclusión de que economicamente no les interesa.

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    1. Pues sí zobeteland, tienes toda la razón. Penoso.

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  4. ¿Por qué los médicos no se fijan en otro tema como son los tóxicos cotidianos que entran en nuestro cuerpo sin saberlo? Aquí dejo un link del Dr. Nicolás Olea que lo explica: https://www.youtube.com/watch?v=yT4-iTxvM3g#t=58

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  5. Enhorabuena Andrés, gran artículo!

    Carlos Abehsera

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  6. Buen post, hay que decirlo. Lo de los médicos de familia y la alimentación es un drama en algunos casos.

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    1. Gracias, Centinel.

      En realidad, como bien dice el gran Tom Naughton, en cuanto a dieta tendremos más puntos en común que diferencias. Simplemente yo estoy un par de grados más hacia el escepticismo acerca de la opinión de los expertos (yo, como Santo Tomás, ya no me creo nada si no veo en qué se basan) y mi punto de partida en precaución está escorado hacia considerar elementos advenedizos de la dieta (carbohidratos refinados y aceites de semillas refinados) como sospechosos antes que los tradicionales, no en lo que opinen los expertos (no, no es posible perder la fe a cachos). Como bien dice George Henderson poner la línea en la defensa de la mantequilla (y los huevos) es un buen sitio donde plantarse.

      Un saludo.

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  7. Al leerlo me surge la duda si el pediatra medio entenderá los términos estadísticos. Ya nos contarás.

    Nuestro heredero solo está obligado a comer 2 cosas al día como mínimo: 1 huevo y 1 lácteo, para un niño que está en el p110 no hay mejor dieta

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    1. ¡Suerte que tiene Oliver con vosotros!

      La verdad que me estaba haciendo el remolón... que no me imagino la visita como otra cosa que una situación violenta, pero dado que a mi peque la madre ya no le da leche desnatada... para dársela semidesnatada, además del racionamiento de huevos, no me va quedando otro remedio. Añadiré enlaces a la cabeza de playa canadiense contra el azúcar y la (falta de) inteligencia en las recomendaciones anti grasa saturada señalada por Denise Minger.

      ¡Un abrazo!

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  8. Andrés, me ha encantado el artículo!!!
    Pero tengo una duda, si estoy perjudicando a mi hija de 14 años dándole de media 10 huevos clase 1 a la semana.
    Muchas gracias.

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    1. ¡Gracias!

      Supongo que serán suficientes :-). En serio, no hay absolutamente NADA (bueno, salvo alergiadirecta al huevo o susceptibilidad al ácido araquidónico) en lo que apoyar las recomendaciones de limitar el consumo de huevos. Incluso tenemos anécdotas interesantes como la del anciano que comió durante unos 15 años únicamente huevos, unos 25 al día (su colesterol en sangre era de 200mg/dl, ya que el hígado produce más o menos colesterol según sea la abundancia del mismo en nuestra dieta), o de Lord Stratcona que, comiento sólo huevos, leche y mantequilla llegó a los 93 años.

      ¡Un abrazo!

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  9. Pues a seguir con esa rutina de un huevo o dos diarios según menú, no voy mal encaminada, sus análisis me lo confirman.

    ¡Hecho de menos mas artículos tuyos en el blog!

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  10. Más vale tarde que nunca: carta (sin actualizar) entregada ayer a la pediatra de mis hijas. Soy pesimista sobre el impacto.

    Un saludo.

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    1. Callada por respuesta (el adjunté mi dirección de correo electrónico, por si quería comentarme algo)... y mi ex, que es la que suele ir con ellas a la pediatra, sigue contando el número de huevos que les da, no así galletas, cereales azucarados y bollería. En realidad no es que yo fuese pesimista sino realista.

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